La Semana Santa es uno de los momentos más
especiales del año en nuestro país; miles de cofrades nos echamos a las calles para
ver con devoción las antiguas tallas que pasean por las distintas ciudades de
nuestra geografía, acompañadas de unos cortejos más o menos sobrios. Son muchos
los lugares donde se vive con especial fervor este tiempo; no obstante, hay una
región de nuestro país que salta de inmediato a la cabeza cuando pensamos en
fervor, devoción, folclore y popularidad: Andalucía.
Efectivamente, es en el sur donde miles de turistas
pasean estos días atónitos ante tanto cucurucho y costal; todo ello con un
factor clave para el éxito comercial (que no piadoso): la meteorología. Muchas
pequeñas empresas se juegan estos días sus resultados que quedan al albur de un
factor tal aleatorio como es el hecho de que llueva o haga sol. Una idea que
nos puede llevar a pensar la siguiente reflexión: si hay sectores, como el
agrario, que por depender de una gran aleatoriedad climatológica son
subvencionados para que la suerte de los agricultores no quede al capricho de
las nubes, ¿no merecerían por el mismo motivo ser ayudados públicamente estos
comerciantes, al menos durante estas fechas?
Pero no es un tema que sea momento de discutir en
este espacio cibernético que tan solo pretende dar algunas pinceladas de
realidad económica. Quería centrarme más bien en un factor que he venido
observando estos últimos años, en plena crisis económica, en un lugar más
concreto aun: la Semana Santa cordobesa. Es bien sabido que aquí, como en
muchas grandes ciudades de la Comunidad Autónoma andaluza, los hermanos de las
distintas cofradías consultan constantemente los partes meteorológicos para
saber si el tiempo permitirá poner en la calle sus imágenes titulares
engalanadas para la ocasión.
Finalmente, las nubes son las que dictan sentencia:
si hace sol, la estación de penitencia se realiza con toda normalidad por la
vía pública; si llueve, la tristeza envuelve a todo un cortejo que pospondrá un
año la ilusión de poder dar testimonio de fe en la calle. Pero, ¿qué ocurre si
el tiempo es incierto? ¿Qué pasa cuando las nubes y el viento impiden hacer un
pronóstico preciso, con posibilidad de que los pasos sean sorprendidos
fortuitamente por las precipitaciones?
De sobra es conocido que muchas de las Juntas de
Gobierno de las hermandades son cautas cuando el tiempo es incierto; en muchos
casos, están en juego tallas de un valor incalculable, que forman parte del
patrimonio histórico y artístico de una ciudad. Sin embargo, por otro lado, existe
un efecto negativo para una hermandad por el hecho de no desfilar en procesión:
al año siguiente muchos hermanos desilusionados no pedirán su “papeleta de
sitio” para salir, por lo que se pierde una importante fuente de ingresos. Es
aquí donde la crisis ha jugado su papel: ante ciertos escenarios de poca
certeza meteorológica (con probabilidad de chubascos) las hermandades han
decidido arriesgar más para salir de lo que lo habrían hecho en épocas más
boyantes.
Prueba de ello lo dan muchas hermandades de la
Semana Santa no solo de Córdoba, sino por ejemplo también de Sevilla, que han
decidido poner sus imágenes en la calle ante el asombro de miles de paisanos
que miraban atónitos una decisión que en muchos casos resultaba cuanto menos
sorprendente. Y es que en épocas de vacas flacas, cualquier fuente de ingresos
se mirar con mil ojos. Toda una clase práctica del concepto de “coste de
oportunidad” que podemos aprender de las Juntas de las hermandades (y sus
cabildos de aguas).


3 comentarios:
Y digo yo.. ¿llevar entre cuatro (uno en cada esquina) una carpa grande que cubra lo que tenga que cubrir es muy complicado?
Sergi! No eres el primero que propone esto... Es verdaderamente imposible. Junto a los pasos, va todo un cortejo con atributos muy valiosos: estandartes, "bacalaos", faroles, bocinas, reliquias... Todo tendría que ir tapado. Ademas la banda se va mojando, por lo que los instrumentos se estropean. De verdad es imposible. Si llueve la estación de penitencia es en el templo. Al fin y al cabo, para los católicos eso es lo más importante. Si la procesión puede lucir por la calle, mejor!
Me sorprendes una vez más.lLevo dìas preguntandome porque este año se han arriesgado tanto las cofradías incluso las que tradicionalmente son muy conservadoras. Ya tengo la respuesta.
Gracias
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