Una de las cosas que más me gustan de las
vacaciones es la de poder bajar a mi Córdoba natal a descansar con mi familia;
no solo por que puedo disfrutar del autentico Salmorejo que me prepara mi
madre: también con ellos aprendo, y me enseñan como se ven las cosas desde otra
perspectiva, la más cercana a la del día a día que se vive por las calles del
sur de España.
En plena discusión sobre los recortes en educación
que ha propuesto recientemente el Ministro José Ignacio Wert y del panorama
educativo español en general, mi hermano, con sus (discutibles) inocentes 16
años, formuló la siguiente pregunta: ¿a quién se le ocurrió poner un ordenador
a cada o alumno de primaria? Efectivamente, a mi hermano "pequeño" le
cuesta creer que haya alguien dispuesto a gastar dinero público en semejante
maniobra movido por la convicción de que eso incrementará el aprendizaje del
alumno.
Pues si, esa brillante idea se la debemos a los
responsables de educación de la Junta de Andalucía, que no han dudado en, a
golpe de cheque, regalar a cada niño una herramienta de trabajo para la que un
servidor no encontró verdadera utilidad académico-didáctica hasta el comienzo
de los estudios universitarios. No es de extrañar que, sin ir más lejos, mi
primo, alumno de tercero de primaria y apasionado de los videojuegos, haya encontrado
en él un gran aliado para sus ratos de ocio. O como comentaba otro allegado,
que algunos niños, alentados por sus padres, hayan decidido vender el
dispositivo para ganar algunos ahorrillos en estos tiempos de crisis: como se
ve, en algunas partes han llegado los ordenadores pero no la educación... ¡algo
falla!
Quizás nuestros gobernantes hayan llegado al
siguiente razonamiento: si en los países en los que la educación es muy buena
los alumnos disponen de un ordenador como herramienta educativa, ¿por qué no
ponemos nosotros también ordenadores, para que de esa forma también mejore la
calidad docente de nuestro país? Si realmente fue esto lo que les vino a la
cabezas de los miembros de la Junta de Andalucía, no les vendrían mal una
nociones básicas de estadística, para aprender a distinguir entre correlación y
causalidad: en efecto, una cosa es que se encuentre una relación directa entre
el uso de portátiles entre los alumnos y la calidad educativa, y otra cosa es
pensar que la primera produce la segunda.
En mi opinión, el problema surge cuando el punto
del que partimos, a tenor de los informes "Pisa", es de una educación
lastrada, con alto porcentaje relativo de abandono y fracaso escolar; el paso
inmediato, obviamente, no puede pasar por poner ordenadores portátiles para
todos los alumnos, sino de buscar los mecanismos correctos de incentivos que
consigan, por un lado, que los docentes se involucren realmente en la educación
de los chavales, y, por otro, que los alumnos consigan encontrar un diseño
educativo que les incentive a la formación.
Este esquema de incentivos ha de conseguir que la
escuela, tanto pública como privada (ambas imprescindibles para vertebrar el
derecho constitucional a la educación), alcance el nivel adecuado que se merece
un país desarrollado. La ventaja del sistema privado es que en caso de fracaso,
los docentes se verán obligados a abandonar su labor; un hecho que no ocurre de
la misma manera con nuestros gobernantes, que pese a la iluminación de los
ordenadores portátiles continúan en su labor política, como así fue constatado
en las pasadas elecciones autonómicas del 25 de marzo. Parece que el gasto, aun
en lo inútil, sigue vendiendo más que los recortes propuestos en plena crisis
por el Ministro Wert.


3 comentarios:
Buena parte de nuestros gobernantes , además de necesitar unas nociones de estadística y alguna otra disciplina, les falta aplicar el SENTIDO COMUN.
No se usa
Buena parte de nuestros gobernantes , además de necesitar unas nociones de estadística y alguna otra disciplina, les falta aplicar el SENTIDO COMUN.
No se usa
Como medida electoral y populista, el regalo de los ordenadores no estuvo nada mal. Por caro que sea un equipo, siempre será más barato que contratar a más -o a mejores- profesores. Y, sin embargo, es mucho más resultón: "¡Ah, cuanto invierte (entiéndase cuanta limosna da) la Junta que hasta nos regala un ordenador pal niño!". Y es que cada vez nos parecemos más a los encantadores países sudamericanos: "Deposite aquí su papeleta convenientemente marcada y llévese su saquito de frijoles". Mejor será no pensar mucho más y conformarse con (pronúnciese dándole el deje apropiado) "¡cualquier cóoosa!" No pasa náaaada...
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