viernes, 20 de abril de 2012

DESPILFARRO VS. RECORTES: EDUCACIÓN

Una de las cosas que más me gustan de las vacaciones es la de poder bajar a mi Córdoba natal a descansar con mi familia; no solo por que puedo disfrutar del autentico Salmorejo que me prepara mi madre: también con ellos aprendo, y me enseñan como se ven las cosas desde otra perspectiva, la más cercana a la del día a día que se vive por las calles del sur de España.

En plena discusión sobre los recortes en educación que ha propuesto recientemente el Ministro José Ignacio Wert y del panorama educativo español en general, mi hermano, con sus (discutibles) inocentes 16 años, formuló la siguiente pregunta: ¿a quién se le ocurrió poner un ordenador a cada o alumno de primaria? Efectivamente, a mi hermano "pequeño" le cuesta creer que haya alguien dispuesto a gastar dinero público en semejante maniobra movido por la convicción de que eso incrementará el aprendizaje del alumno.

Pues si, esa brillante idea se la debemos a los responsables de educación de la Junta de Andalucía, que no han dudado en, a golpe de cheque, regalar a cada niño una herramienta de trabajo para la que un servidor no encontró verdadera utilidad académico-didáctica hasta el comienzo de los estudios universitarios. No es de extrañar que, sin ir más lejos, mi primo, alumno de tercero de primaria y apasionado de los videojuegos, haya encontrado en él un gran aliado para sus ratos de ocio. O como comentaba otro allegado, que algunos niños, alentados por sus padres, hayan decidido vender el dispositivo para ganar algunos ahorrillos en estos tiempos de crisis: como se ve, en algunas partes han llegado los ordenadores pero no la educación... ¡algo falla!

Quizás nuestros gobernantes hayan llegado al siguiente razonamiento: si en los países en los que la educación es muy buena los alumnos disponen de un ordenador como herramienta educativa, ¿por qué no ponemos nosotros también ordenadores, para que de esa forma también mejore la calidad docente de nuestro país? Si realmente fue esto lo que les vino a la cabezas de los miembros de la Junta de Andalucía, no les vendrían mal una nociones básicas de estadística, para aprender a distinguir entre correlación y causalidad: en efecto, una cosa es que se encuentre una relación directa entre el uso de portátiles entre los alumnos y la calidad educativa, y otra cosa es pensar que la primera produce la segunda.

En mi opinión, el problema surge cuando el punto del que partimos, a tenor de los informes "Pisa", es de una educación lastrada, con alto porcentaje relativo de abandono y fracaso escolar; el paso inmediato, obviamente, no puede pasar por poner ordenadores portátiles para todos los alumnos, sino de buscar los mecanismos correctos de incentivos que consigan, por un lado, que los docentes se involucren realmente en la educación de los chavales, y, por otro, que los alumnos consigan encontrar un diseño educativo que les incentive a la formación.

Este esquema de incentivos ha de conseguir que la escuela, tanto pública como privada (ambas imprescindibles para vertebrar el derecho constitucional a la educación), alcance el nivel adecuado que se merece un país desarrollado. La ventaja del sistema privado es que en caso de fracaso, los docentes se verán obligados a abandonar su labor; un hecho que no ocurre de la misma manera con nuestros gobernantes, que pese a la iluminación de los ordenadores portátiles continúan en su labor política, como así fue constatado en las pasadas elecciones autonómicas del 25 de marzo. Parece que el gasto, aun en lo inútil, sigue vendiendo más que los recortes propuestos en plena crisis por el Ministro Wert.


3 comentarios:

mbuenest dijo...

Buena parte de nuestros gobernantes , además de necesitar unas nociones de estadística y alguna otra disciplina, les falta aplicar el SENTIDO COMUN.
No se usa

mbuenest dijo...

Buena parte de nuestros gobernantes , además de necesitar unas nociones de estadística y alguna otra disciplina, les falta aplicar el SENTIDO COMUN.
No se usa

Anónimo dijo...

Como medida electoral y populista, el regalo de los ordenadores no estuvo nada mal. Por caro que sea un equipo, siempre será más barato que contratar a más -o a mejores- profesores. Y, sin embargo, es mucho más resultón: "¡Ah, cuanto invierte (entiéndase cuanta limosna da) la Junta que hasta nos regala un ordenador pal niño!". Y es que cada vez nos parecemos más a los encantadores países sudamericanos: "Deposite aquí su papeleta convenientemente marcada y llévese su saquito de frijoles". Mejor será no pensar mucho más y conformarse con (pronúnciese dándole el deje apropiado) "¡cualquier cóoosa!" No pasa náaaada...