Le propongo al lector que piense en el siguiente
escenario; imagínese que usted necesita comprar un par de bolígrafos tipo “Bic”
para sus quehaceres diarios. Tiene dos opciones: en la tienda que tiene justo
en frente de su casa los venden por 5 euros cada uno de ellos; sin embargo,
sabe que si anda un poco, en un barrio alejado, encontrará una tienda donde
puede adquirir los mismos bolígrafos al módico precio de 0,6 euros. ¿Cuál será
su reacción? Pues efectivamente, lo más probable es que no caiga en la estafa
que le proponen en la tienda que tiene junto a su casa, y decida esperar para
ir a la tienda alejada para adquirirlos (asumimos que no le urge de forma
extrema conseguir dichos “bolis”).
Ahora sitúese en otro escenario: va a adquirir un
ordenador portátil para sustituir su viejo y obsoleto ordenador de mesa. En
particular, le ha gustado uno que venden en la tienda de informática que está
junto a su casa, por un precio de 1.105 euros. Sin embargo, de alguna forma se
entera de que el mismo ordenador (exactamente idéntico) puede adquirirlo en
otro comercio situado lejos de su casa; le indican que el precio en este caso es
de 1.100 euros. ¿Qué decidirá hacer en esta ocasión? Probablemente, piense que por
5 euros no va a darse una larga caminata, y decide comprar el portátil en la
tienda junto a su casa.
Ahora compare los dos escenarios: en el primer caso, usted
decidirá andar lejos para adquirir los bolígrafos, y así ahorrarse 4,4 euros;
en el segundo, preferirá no tomarse esa molestia, pese a incurrir en un coste
adicional de 5 euros. ¿Es este un indicio de irracionalidad?
No se preocupe al leer estas líneas, usted no se ha vuelto
loco (al menos por el momento); este fenómeno, propio del estudio de la
economía teórica, se basa en un simple principio: al tomar decisiones de
consumo, las personas pensamos en términos relativos. En otras palabras, cuando
usted pretende comprar un bolígrafo piensa que acudiendo a la tienda alejada
puede ahorrarse no 4,4 euros, sino un 8.800% de su precio, mientras que si
decide caminar para comprar el portátil tan solo se estará ahorrando un 0,45%
del precio del mismo.
La idea que subyace detrás de esta historieta es que los
individuos, en definitiva, pensamos en términos relativos. Una lección que, por
otra parte, es bien conocida por nuestros funcionarios y pensionistas que, año
tras año al llegar diciembre, esperan que sus pagas aumenten o “se indexen”,
sin que importe no tanto la cuantía en la que suban nominalmente (estos es, 100
o 1000 euros), sino que lo hagan en proporción a lo que sube una cesta de
consumo estándar, reflejado en el IPC (Índice de Precios al Consumo).
A pesar de ello, no hay pocas teorías que han defendido lo
que se denomina la “ilusión monetaria” esto es, que los agentes, por falta de
conocimiento sobre las oscilaciones del nivel general de precios, solo atienden
a cambios nominales; en nuestro ejemplo, piénsese el caso en el cual usted
desconoce que, por lo general, puede adquirir bolígrafos a un precio en torno a
los 60 céntimos. En tal supuesto, si necesita un bolígrafo y es la primera vez
que adquiere uno, no es consciente de la estafa, y pagará lo que le pidan para
satisfacer su necesidad. Es precisamente esta ventaja de la que se aprovechan
los comerciantes locales ante turistas que adquieren productos típicos de la
zona en tiendas cercanas a los hoteles y a los cascos antiguos de las ciudades:
ante el desconocimiento, serán “sablados” como vulgarmente se dice. Queda pues
evidente, que el verdadero relativismo en el que basamos nuestro actuar (al menos
el económico) va unido de la ausencia de información asimétrica.


1 comentario:
Estoy convencido de que ese sano relativismo preserva la salud mental. ¿Cómo no llegar al colapso cerebral teniendo que ponderar y reflexionar hondamente cada decisión de consumo? Recorrer la mínima distancia que separa el estanco del bar en el que funciona una máquina dispensadora de tabaco vale "menos" que esos céntimos que uno se ahorra en el primer establecimiento. Pero, en efecto, "menos", ¿respecto de qué? Dejo la reflexión para los verdaderamentre entendidos, mientras disfruto de unos instantes de evasión mental dando largas caladas a un cigarrillo .
Publicar un comentario en la entrada