domingo, 23 de marzo de 2014

PAGAR PARA NO IR AL GIMNASIO

A principios de mes llegaba a mis manos uno de esos papers de los que da rabia no haber tenido conocimiento antes; bajo el título "Pagar para no ir al gimnasio" los autores, Stefano Dellavigna y Ulrike Malmendier, explican un fenómeno tan simple como conocido para todos aquellos que alguna vez hemos sido miembros de un gimnasio: estamos convencidos de que vamos a hacer más ejercicio físico del que de verdad acabamos haciendo. Con cientos de datos sobre asistencia a gimnasios de clientes los autores evidencian como dichos clientes pierden importantes sumas de dinero atraídos por las llamativas ofertas de pague hoy "x" euros para ser miembro durante muchísimos meses: pasada la emoción de las primeras semanas, la asistencia a los gimnasios casi siempre termina por decrecer exponencialmente.

Por supuesto, este fenómeno no es exclusivo de los gimnasios; piénsese por ejemplo en los blogs (y es aquí cuando un servidor cruza los dedos): ¿cuántos de ellos han sido comenzados por autores que están convencidos que publicaran de manera regular, y cuántos de ellos están perdidos por el ciberespacio sin que sus creadores si quiera le den algo de vida? El hecho de que un blog pueda crearse a precio cero (al menos monetario) ha atraído a muchas personas que tarde o temprano han sucumbido al coste que supone ponerse a escribir algunas líneas. Un coste que, claro está, sobreestimaron cuando se lanzaron a crear su propio espacio virtual.

Vistos estos ejemplos, que ni mucho menos resultan exhaustivos, cabe pensar que se trata de algo intrínseco a la naturaleza humana: ¡nos auto-convencemos! Y, por supuesto, de ellos toman buena nota las empresas que están al acecho para hacer ingresos de las necesidades (creadas o no) de los consumidores. Un momento de la año muy propio para ello es enero: anuncios sobre cursos de idiomas, dietas, gimnasios, métodos para dejar de fumar, etc. El marketing nos muestra los beneficios a largo plazo de todos estos bienes y servicios sin mencionar el coste que supone día a día ponerse a estudiar, dejar un cigarrillo de lado o evitar un donuts a media mañana, y ante el que sucumbimos una y otra vez.

Durante muchos años, la teoría económica (cuya misión, entre otras, es explicar el funcionamiento de los mercados) ha dejado de lado estos fenómenos de miopía e inconsistencia temporal que una y otra vez muestran los consumidores. Una tendencia que desde hace algunos años ha empezado a cambiar, de tal manera que cada vez más son incorporados los llamados elementos conductuales (behavioral) en los modelos, lo que supone, según creo, una aproximación más realista al funcionamiento de muchos de los mercados que nos rodean.


Así, autores como Dellavigna y Malmendier no solo son (en parte) grandes artífices de la llamada Organización Industrial Conductual (Behavioral Industrial Organization), esto es, la rama de la economía que estudia la interacción de empresas con consumidores "no 100% racionales": también han sido capaces de demostrar a muchos estudiantes de doctorado (como el aquí presente) que una idea tan sencilla como la del gimnasio tiene cabida en las revistas científicas de economía más importantes de mundo.

sábado, 22 de febrero de 2014

COST-SEEKING BEHAVIOR (que alguien me lo explique...)

Hace unos días nos contaba un profesor del departamento en el que estudio la teoría de Milton Friedman sobre las huelgas de trabajadores; según el premio nobel, las mismas son ineficientes. Ello se debe a que, dado que casi en la totalidad de las ocasiones en las que surgen se llega a un acuerdo, lo eficiente sería anticipar dicho acuerdo e implementarlo cuanto antes, evitando así todo tipo de perjuicios a la ciudadanos. No cabe duda de que tanto el escenario y como la solución planteada por Friedman son cuanto menos simplistas. Pero creo que hay algo de verdad en detrás de esta mentalidad.

La semana pasada planteaba con cierto asombro en lo que yo denomino "sanedrín" (el lunch de lunes a viernes, de 12.10 a 12.40, que comparto puntualmente con otros 3 compañeros de clase, y en el que surgen todo tipo de asuntos relacionados o no con nuestra disciplina) el hecho de que hay gente que, por motivos muy diversos, hace cosas que no llevan sino a una complicación extraordinaria de su vida así como la de sus seres cercanos. Por supuesto, no me refería a ambiciones personales, retos, metas, inquietudes, o nada por el estilo.

Seamos concretos y pongamos un ejemplo cuasi-real; y digo cuasi porque no es exactamente el caso del que tengo conocimiento (que de hecho es más extraño aun) pero si muy parecido (just in case): persona de unos cuarenta y pico, con buen y estable puesto de trabajo, tres hijos, felizmente casado, con una vida aparentemente normal, que un buen día decide irse lejos de España (y dejar a su familia) para retirarse de ermitaño a un país exótico en Asia a vivir en una cabaña perdida. ¿WHAT?

Personalmente, solo puede haber un razonamiento que me ayude a entender la situación: muy mal debe estar pasándolo esta persona en su casa y en su trabajo para hacer algo así. Al menos eso le comenté a mis compañeros, a quienes les dije que "yo, con tal de no tener que incurrir en el coste de empezar a dar semejantes explicaciones a todo quisqui en el curro, a la familia y a los amigos, pasaba un poco del asunto de irme de ermitaño a una cabaña a Asia".

Lo (aun más) sorprendente para mi fue la respuesta de mis compañeros, que no olvidemos son economistas (y que profesan el modelo económico 100% racionalista); según ellos, no lo ven como algo raro, puesto que hay gente que descubre cosas de ese estilo cuando tiene edad avanzada, y que por tanto lo ven como algo normal, y de hecho loable. ¿WHAT?

Yo de nuevo insistí: el coste de dar explicaciones a toda la gente de alrededor (bueno, igual esto es cosa mía), el coste de dejar una familia desamparada (así, sin más, "me las piro"), dejar un trabajo, unos ahorros, una vida formada en familia (lo que en conjunto se llama Switching costs)... Nada, nada, resulta que ha descubierto que es budista de la noche a la mañana y que por tanto tiene que perseguir esto. ¡Un aplauso!

Dejando de lado el sarcasmo, lo primero que empecé a pensar es que quizás yo sea un ingenuo: creía que estas cosas de tener prole, o de tratar de llevar por una vida por este camino u este otro, plantearse una serie de cosas con una mínima seriedad, como el hecho de tener hijos con tu pareja, tratar de hacer cierta carrera profesional... pues resulta que todo esto que yo pensaba que uno debería pensar seriamente cuando es medianamente joven, no es tan así. La conclusión que saco de los comentarios de mis compañeros es "tiremos pa'lante como sea, y ya descubriremos que cable se nos cruza en cada momento".

En cualquier caso, ni costes, ni individuo que maximiza su horizonte temporal ni nada por el estilo se ve en los argumentos de mis colegas: ¿dónde está el agente racional del que se hacen eco en sus papers? Racional (e irreal) es el argumento de Friedman; y quizás mi (ingenua) manera de ver la realidad, en la que trato de pensar ciertas cosas con seriedad, y tratando de no incurrir en switching costs de tal calibre mientras la vida siga dando pasos, no perfectos, pero si cercanos a los que uno se ha planteado (luego la vida puede llevarte por otros senderos, esos es cierto, pero eso: la vida. ¡No sería cosa mía!). Qué manía tiene la gente con complicarse la vida (con lo compleja que ya es de por sí)... que manía... 

viernes, 3 de enero de 2014

ESPAÑA EN EL 2014 (más allá de los datos)

Diario Córdoba, 02-01-2014

¿Será 2014 el año del despegue para la economía española? No cabe duda que esta es la cuestión que ronda por la cabeza de muchas personas durante estos días; máxime después de la comparecencia del pasado viernes en la que según el presidente del Gobierno la anterior pregunta tiene una incuestionable respuesta positiva, a tenor de lo intuido en el discurso. Pero independientemente de su particular visión sobre la economía española, parece razonable pensar que el simple hecho de plantearnos esa pregunta es ya de por sí un síntoma para la esperanza. Quedan así atrás años en los que todo pronóstico que cabía esperar era la llegada de un nuevo ejercicio económico cargado de número negativos y sin visos de cambio.

El aliento esperanzador viene en gran medida debido a que varios de los problemas externos están ya solucionados. Por una parte, Europa ha dado el pertinente "ok" a casi todas reformas del Gobierno en las que ha habido mano dura a la hora de subir impuesto, cortar en gasto o ganar en flexibilidad, según se mire; así pues, y a tenor de lo indicado por la revista The Economist en su tradicional número de fin de año The world in 2014 cabe esperar que los órganos europeos rebajen el nivel de exigencia a nuestro país durante el próximo ejercicio.

Por otra parte, y según han indicado los analistas en la anterior publicación, los mercados financieros retoman la confianza en España; de esta manera, los inversores internacionales vuelven a poner la mirada en nuestro país, lo que puede resultar positivo no solo a nivel de datos agregados, sino también para la dinamización de la economía real, a través de proyectos que conlleven la captación de capital y la generación de puestos de trabajo.

Estos son indudablemente aspectos positivos. Sin embargo, no dejan de ser algunas pinceladas de un panorama mucho más amplio y menos alentador; y es que para España, durante el próximo año, muchos de los problemas vendrán desde dentro. Parte de ello se debe a la inestabilidad social; el paro, que en el mejor de los escenarios mejorará solo algunas décimas, seguirá siendo el detonante de gran parte de ese malestar. El denominado "desempleo desanimado", esto es, los parados de larga duración que pierden toda esperanza en encontrar trabajo, continuará aumentando, lo que se convierte en una fuente dimanante de manifestaciones, revueltas y pugnas callejeras. Un panorama que, desde fuera, parece poco atractivo.

Así mismo, el desafío soberanista catalán encontrará su climax durante el próximo año, a raíz del tricentenario de la implantación de los Decretos de Nueva Planta (1714). Y es que, independientemente de la cuestión política e histórico-social, el debate en torno a la independencia de Cataluña añade incertidumbre y genera inseguridad en aquellos inversores que vuelven a tener la mirada puesta en nuestro país. No parece que un escenario así, con una posible pero incierta escisión para la que no existe actualmente marco jurídico estatal ni europeo (ni acuerdo político para elaborarlo) sea el más apropiado para captar capitales extranjeros que buscan inversiones estables a largo plazo que resulten beneficiosas para las cifras de empleo. 

Con todo esto, se espera que en el 2014 España consiga dejar atrás definitivamente la recesión, aunque el crecimiento económico continúe siendo inexistente. Pero desafortunadamente la población seguirá padeciendo una situación poco boyante: desempleo, pérdida de servicios públicos, subidas de luz y transporte o copagos sanitarios seguirán haciendo mella en unas familias cada vez más castigadas económicamente hablando. Unos elementos que desde luego no pueden invitarnos a hablar de recuperación económica; al menos, para aquellos que consideramos que, más allá de un puñado de datos o de una serie de discursos dados desde las altas instancias nacionales o europeas,  esta el ciudadano de a pie. Un ciudadano de a pie que, según parece, seguirá estando en el ojo de un huracán económico que ya lleva alargándose un lustro.

Así pues, poco parece animarnos a pensar que el 2014 será para las familias españolas el verdadero año de la mejoría. No obstante, y al menos hasta el mes de junio, podremos evitar la pregunta inicial por otra que tampoco parece ajena para muchas cabezas y que quizás parezca más esperanzadora: ¿ganará España en mundial en 2014? Desde luego pan y circo y otros tópicos parece que no nos faltarán en unos pocos años.



¡FELIZ AÑO 2014!

jueves, 19 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2014

Desde Córdoba (España) a los lectores habituales del blog os deseo unas muy felices fiestas. Que podamos compartir con nuestros seres queridos estos días tan especiales. Los mejores deseos para un año 2014 que esperemos traiga (por fin) la recuperación económica que tantas familias necesitan. 


¡FELIZ NAVIDAD! MERRY CHRISTMAS!

domingo, 15 de diciembre de 2013

SOBRE LAS MONEDAS LOCALES (II)

En la última entrada publicada en el blog (hace ya algún tiempo) tuvimos la ocasión de comentar el reciente documental emitido por La 2 de RTVE bajo el título de "Monedas de Cambio" (enlace aldocumental); en el mismo, se profundiza en un fenómeno que está floreciendo en España -y muchos otros países- a raíz de la crisis económica: la aparición de monedas locales en comunidades más o menos reducidas. Como ya tuvimos oportunidad de comentar, el documental se muestra ciertamente crítico con el funcionamiento del dinero fiduciario en la actualidad; esto es, con el euro. Para entender como funciona el mismo, proponen el siguiente juego.

Al comienzo del juego el organizador, que hace de banca, reparte a cada uno de los cuatro participantes un préstamo de 10 euros que los mismos tiene que devolver con un euro de interés al final de la ronda. Así, el total de dinero en la economía es de 40 euros. Comienza la ronda de transacciones, en la que los cuatro jugadores empiezan a comprarse unos a otros bienes para satisfacer sus necesidades. Al final de la ronda, el total del dinero en la mesa sigue siendo el mismo, esto es, 40 euros, pero el banco reclama un total de 44 euros, ya que al principal hay que sumar los intereses. Así muestran que el sistema por definición siempre está avocado a que haya quiebras.

Dicho juego, según creo, contiene un error fundamental. El tipo de interés que se asocia a la devolución de la deuda se establece, entre otras cosas, para compensar la pérdida de valor del dinero en el tiempo. Desde que existe el dinero como medio de cambio no ha habido ningún momento de la historia en que las élites políticas, siempre vinculadas (más o menos) a los órganos creadores de billete y moneda, hayan dejado de practicar lo que se conoce como señoreaje (en inglés, seigniorage); esto es, la recaudación indirecta de fondos por parte de los organismos públicos mediante la impresión de base monetaria.

La emisión de moneda hace que el valor del dinero se reduzca; la regla para entender esto es sencilla: cuánto más hay de algo en una sociedad, menos valor tiene ello (un fenómeno que pasa con el dinero como con cualquier otro bien). De esta forma, mediante la técnica del señoreaje la deuda existente emitida por los organismos públicos pierde igualmente valor, es decir, en términos reales pasa a valer menos que cuando fue emitida originalmente. Con lo cual, la impresión de billete perjudica al acreedor de la deuda y beneficia al emisor/deudor, esto es, al organismo público.

Considerando por lo tanto que el señoreaje implica un aumento de la base monetaria que hace disminuir el valor del dinero, el tipo de interés surge, en parte, para prevenir que el prestamista pierda poder adquisitivo; de lo contrario, no tendría ningún incentivo a ofrecer crédito. Y una economía en la que no fluye el crédito está avocada a la ralentización. De esta manera el euro de interés que se pide en el juego del que tratamos debe estar asociado a la creación de un euro por el organismo emisor de moneda y billete; dicho elemento, claramente, ha sido omitido en el mismo.   

Por supuesto, no cabe duda de que una parte del interés cobrado por las entidades bancarias responde puramente a la realización de beneficio; pero puestos a diseñar un juego sobre un "mundo ideal", es algo que puede dejarse a un lado para no complicarlo demasiado. En cualquier caso, lo que trato de poner de manifiesto es que, por un lado, existe un coste de oportunidad derivado de cualquier préstamo de dinero que ha de compensarse; y por otro, que asociado a la pérdida del valor del dinero se encuentra la inyección de líquidez en la economía.


Ciertamente, las monedas locales puede ayudar a dinamizar la economía; pero el sistema de dinero fiduciario tiene también sus ventajas: la existencia de un engranaje crediticio ha sido uno de los factores clave para entender el desarrollo económico, social y de bienestar experimentado por un gran número de países en los últimos siglos. Las trágicas consecuencias de la sequía crediticia, para cualquier español de a pie, resultan por desgracia más que de sobra conocidas.

martes, 5 de noviembre de 2013

SOBRE LAS MONEDAS LOCALES (I)


No han sido pocas las ocasiones en las que desde este blog se ha tratado de remarcar que una crisis puede cerrar puertas... pero también puede abrir otras. Esta idea me vino a la cabeza hace unos días, cuando  tenía la oportunidad de ver un documental emitido por RTVE bajo el título de "Monedas de Cambio", dentro del programa Documentos TV de La 2 (enlace al documental).

Todo el documental gira en torno a un fenómeno que, ni muchos menos es nuevo, pero que sin embargo está aflorando a raíz de esta situación económica complicada que muchos ciudadanos padecen: se trata de la aparición de monedas locales que son usadas como medio de intercambio en ciertas comunidades, barrios o pueblos, y que son empleadas de forma alternativa al euro. 

Como digo, este fenómeno no es ni mucho menos nuevo. A lo largo de la historia, no han sido pocos los intentos de crear medios de intercambio antes la imposibilidad de alcanzar la moneda de curso legal. Así por ejemplo, en los campos de concentración alemanes, se usaban cigarrillos para intercambias comida, ropa o información. 

Esta monedas, tiene dos objetivos fundamentales (y complementarios): por un lado, dinamizar la economía local del área en la que surge; esto es, permitir que haya personas elaborando bienes y servicios (en lugar de estar "paradas") y que estos sean intercambiados para satisfacer necesidades. Y por otro lado, para el fomento de la venta de productos locales, ofrecidos usualmente en pequeñas tiendas que admiten dichas monedas, en detrimento de las grandes superficies gobernadas por multinacionales, que no las aceptan.

El ejemplo que más ha llamado mi atención es el del Bristol Pound, que surge dentro de la ciudad inglesa que lleva el mismo nombre. Allí es tal la acogida y el apoyo que incluso los servicios municipales y los impuestos pueden pagarse en dicha moneda. Entre los ejemplos domésticos, encontramos el Puma de Sevilla, o el Res de Girona.

Este sistema cuenta con algunas ventajas que sin duda alguna están sabiendo aprovechar bien estas nuevas comunidades monetarias. Para empezar, el nacimiento de la moneda local refleja puramente la realización de una actividad económica; es decir, la misma no responde a simple especulación, sino que refleja el hecho de que las personas están llevando a cabo sus habilidades, y cuyo valor queda plasmado en dicha moneda.

Otra de las ventajas con la que juega este sistema se deduce de la denominada "Ley de Gresham", cuyo origen se remonta varios siglos atrás, y según la cual "la moneda mala expulsa a la buena". Es decir, si hay dos moneda en circulación, y una es más fiable que otra (por ejemplo, porque sea aceptada por un mayor número de personas, porque tenga más valor intrínseco, etc.) la gente preferirá hacer transacciones con la "mala" y conservar la "buena", lo que hace que al final sea la "mala" la que efectivamente se use para comerciar. He aquí la ventaja con la que cuentan estas monedas locales: si se ve el euro como la "buena" y la local como la "mala", la gente terminará haciendo transacciones mayoritariamente con la "mala", es decir, con la local.  

Pero estos sistemas también presentan ciertos problemas, si quiera potenciales. Así por ejemplo, se necesita cierto control sobre la cantidad de moneda local que circula en la comunidad.; si se empieza a introducir la misma sin ningún tipo de restricción, es posible que la moneda vaya perdiendo valor, lo que hace que los usuarios puedan disminuir su confianza en ella.

Así mismo, la falta de referencia de precios hace que pueda haber problema de misspricing (esto es, que haya bienes cuyo precio fijado en moneda local no sea el más adecuado) que puede perjudicar tanto a compradores como a vendedores. Además de ello, el hecho de que esté ligado a comunidades pequeñas hace que la moneda local solo permita comprar una gama limitada de productos, por lo que se pierde la riqueza en variedad. 

Además de ello, el documental se muestra ciertamente crítico con el funcionamiento del dinero fiduciario en la actualidad, para lo cual proponen un juego en el que se trata de mostrar como el sistema por definición siempre está avocado a que haya quiebras en el sistema. En la próxima entrada analizaremos dicho juego, y expondremos el error fundamental que existe en el mismo.