martes, 14 de octubre de 2014

PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA 2014

Como cada año, llegada la fecha del Columbus day (o día de Cristóbal Colón) estadounidense, o día de la Hispanidad en España, ha sido revelado el nombre del ganador del Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel 2014. En esta ocasión, la academia sueca ha reconocido al economista francés Jean M. Tirole, de 61 años de edad.

Perteneciente a la celebérrima Escuela Económica de Toulouse, Jean Tirole obtuvo su doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en 1981 de la mano de Eric Maskin, otro de los "grandes" de la ciencia.  Sus principales trabajos de investigación se encuadra dentro de la llamada teoría económica; en particular, sus grandes contribuciones están relacionadas con la rama conocida como "Organización industrial" (o IO, como dirían por estas tierras norteamericanas).

En muchos de sus libros y artículos, Jean Tirole hace uso de la teoría de juegos para analizar la competencia en mercados, la colusión de empresas, los oligopolios, los monopolios, la estabilidad del sistema bancario, el análisis del riesgo; así mismo, ha sido el artífice de muchos de los pilares fundamentales de la conocida como teoría de precios. No en vano, para aquellos que aun nos encontramos "hincando codos" para llegar a ser doctores algún día hemos "sufrido" con su célebre libro "The theory of Industrial Organization", así como con su "Game Theory", publicado junto a Drew Fudenberg, de la Universidad de Harvard.

Sin duda alguna, la academia sueca a acertado de lleno al reconocer un premio que, por primera vez desde 2008, no ha sido compartido, o lo que es lo mismo, ha sido otorgado a una sola persona. Desde este blog, mi más sincera enhorabuena al galardonado.

lunes, 21 de julio de 2014

¡LOS REYES MAGOS NO EXISTEN!

Como cada año por estas fechas veraniegas el calendario académico me permite escabullirme del horroroso calor y la peor humedad de Houston para pasar unos días en la no menos calurosa, pero sí menos húmeda, España meridional. Este año, mis vacaciones han venido además con alegría incluida: los que somos de Córdoba hemos podido celebrar el ascenso a primera división del club blanquiverde, tras 42 años en el desierto de segunda, segunda B e incluso tercera. Además de disfrutar de unos buenos días en dicha ciudad con la familia, he podido realizar también algunos viajes dentro de la península para pasar otros pocos días con seres queridos que viven fuera de ella.

Con toda esta historia no es que quiera traer a colación en este blog mi vida, obra y milagros; más bien quería sacar a la palestra una serie de cosas que, al hilo de estos hechos personales, han llamado mi atención estos día.

Uno de esos calurosos días, tras darme un buen chapuzón en la piscina y acudir al vestuario para ducharme, se me hizo imposible no escuchar la siguiente conversación (desde luego, si la gente habla a voces en sitios cerrados, la indiscreción se hace obligatoria): resulta que esta persona estaba intentando ponerse un contacto con un amigo para conseguir financiar el abono de temporada del Córdoba C.F. para ir al estadio cada domingo que haya liga en primera división. Por poner al lector en contexto, los precios de dichos abonos se sitúan entre los 350 y los 850€.

Esa misma noche acudí a mi madre, toda una experta en quehaceres diarios de la banca, para preguntarle si esto de financiarse un abono a un equipo de fútbol era algo normal. Por su reacción, parece como si le hubiese preguntado algo extraño un ser venido de otro planeta: "¡Y tan normal que es!". Abonos de fútbol era lo menos preocupante de toda una lista de servicios que los ciudadanos de a pie acudían con total normalidad a financiarse sin ningún reparo.

Pero ahí no queda la cosa; como antes he mencionado, durante mis días en España pude realizar algún viaje por el país. Y para ello opte por desplazarme en AVE. La (agradable) sorpresa me la llevé una vez dentro del mismo: se trataba de un tren a estrenar, nuevo, limpio, amplio... ¡un verdadero tren de lujo! Pensé que en los años que llevo en EE.UU., país con muchos recursos y riqueza (no hay duda) nunca he viajado de esa manera por 80€.

No cabe duda de que el crédito es un vehículo muy útil, y que indiscutiblemente ha potenciado el desarrollo de todas las economía modernas; un hecho que nos lo constata el grave problema generado por la falta de acceso al mismo ocasionado por la reciente crisis financiera. Ahora bien, como todavía parece no quedarnos claro a los españoles, el abuso del mismo puede (y ha resultado ser) devastador.

Y es que no aprendemos la lección (y eso que es bien sencilla): las cosas que se consumen ahora y que no se pagan, habrá que abonarlas después; que si hoy voy holgado, mañana tendré que apretarme el cinturón. Que no podemos pedir en una manifestación "¡AVE a nuestro pueblo ya!" a la par que pedimos que no haya recortes o subidas de impuestos. ¡QUE ESO ES IMPOSIBLE! Que pedir frente al Ministerio "¡Sanidad Gratis!" es una incoherencia: sea a través de impuestos, o sea a través de seguros privados, la sanidad no es gratis: ¡se paga!.

Este es uno de los mensajes principales que el célebre profesor Luis Garicano recoge en su libro "El dilema de España"; un libro 100% recomendable para lectura veraniega, en el que se tratan los temas más actuales de la economía española desde el punto de vista científico de una persona que lleva muchos años trabajando en la economía española con rigurosidad. Un autor que no se tambalea al afirmar como, por desgracia, muchas veces el papel de los economistas es recordar a la sociedad que los reyes magos no existen o, en otras palabras, que "Nada esgratis".

viernes, 13 de junio de 2014

ANTICAPITALISTAS PRO-MERCADOS O LA FALACIA DEL "ARTISTA MODERNO"

No me resisto a traer hoy a la palestra uno de mis temas favoritos y que ya empieza a ser un clásico de este blog: arte. El motivo que me invita a ello se debe a que hace ya algunos días tuve la oportunidad de leer una entrevista a Marina Abramovic en uno de los periódicos de gran tirada en nuestro país (link). Un momento... ¿¡qué no sabe usted quién es Marina Abramovic!? No me lo puedo creer... Bueno, no se preocupe, yo se lo aclaro. Según podemos leer en la Wikipedia, nuestra protagonista de hoy es una artista serbia que se encuadra en el llamado "arte conceptual" (conceptual art), un movimiento que cuenta con gran influencia del arte contemporáneo. Asimismo, y según continúa su artículo de Wikipedia, la misma se ha descrito recientemente como la "abuela del arte de la performance" (¡toma ya!).

Sin duda alguna lo que más me atrajo a leer dicha entrevista fue la frase que los periodistas eligieron como título de la misma: "Estoy harta del envoltorio económico que rodea el arte". Desde entonces, estoy siguiendo un poco más (si cabe) la pista a este célebre personaje; después de leer un titular así, pensé que al fin había encontrado una "gran artista" del siglo XXI que, estando "harta del envoltorio económico que rodea el arte", haya decidido realmente dejar de lado el negocio del arte y sus (a mi juicio) desorbitados precios.

Pero hete aquí que, indagando un poco en la web, me he encontrado lo siguiente sobre la vida, obra y milagros de Marina Abramovic: "PowerObject", una escultura de unos 26 cm. de alto por 26 de ancho,  vendida el 24 de abril de 2010 por $5.322; "Golden Dragon Head", una foto de 46x58 cm. vendida el pasado 29 de junio de 2008 por $15.361; "Black Dragon (3 Works)", una especie del "escultura" de cuarzo rectangular de 19x9x8 cm. vendida el 4 de marzo de este mismo año por el (módico) precio de $14.337. Una lista completa de "obras de arte" subastadas puede consultarse en este link; más piezas suyas, con precios que oscilan entre los $2.000 y los $35.000 puede encontrarla en este otro link. Además de eso, reside en Nueva York (supongo que en una ciudad así uno puede estar alejado de todo envoltorio económico posible), tiene publicados todo tipo de libros así como DVDs asequibles para cualquier tipo de bolsillo, e incluso está disponible su biografía en Amazon por $20. Además tiene un Instituto con sunombre en Hudson, Nueva York y ha participado exhibiciones del MOMA, en Manhattan.

Personalmente, no tengo nada en contra de que haya obras de arte como el "Black Dragon (3 Works)" por el que haya alguien que esté dispuesto a pagar 17 millones y medio de pesetas. Al revés: ¡lo alabo! Como economista, estoy totalmente de acuerdo con que exista un libre juego de oferta y demanda mediante el que se alcanza un precio de mercado que, además, al acordarse mediante subasta, produce un resultado eficiente, ya que se adjudica el objeto al que más está dispuesto a pagar por él. Cuestión distinta es que a mí, personalmente, si alguien viene a pedirme algo de dinero a cambio de tres rectángulos de cuarzo llamados "Black Dragon (3 Works)", lo mande (como poco) a hacer puñetas. Ahora bien, lo que me cuesta entender es que una "humilde" vecina de Nueva York que vende sus "obras" por esas cifras cuente en un periódico que "esta harta del envoltorio económico que rodea el arte". No doy crédito...

Como decía el profesor Huerta de Soto (link), muchos artistas (especialmente en nuestros días) están en contra del sistema de mercado basado en el capitalismo; de hecho, conozco personas vinculadas al mundo del arte (también el contemporáneo) que critican duramente y sin reparo este sistema. Y eso está fenomenal: cada uno es muy libre de opinar sobre la configuración económica que hay en los distintos países de nuestro entorno lo que le plazca. Ahora bien,  ¿cómo es posible que alguien que vende sus obras por un cantidad de dinero que yo no podría llegar a ganar ni en varias décadas esté en contra del sistema capitalista? No se engañe: una persona que vende tres rectángulos de cuarzo llamados "Black Dragon (3 Works)" por $14.337 es una persona que necesita que haya gente dispuesta a gastarse ese dinero en su propio "recreo cultural" (o lo que fuere), es decir, gente rica, adinerada (con todas sus letras). Y una sociedad con ricos (y pobres), o bien es no democrática, o bien es capitalista (o quizás ambas).

Marina Abramovic es una persona que puedo admirar por su compleja y dura infancia durante la dictadura yugoslava de Tito, por sus problemas personales con su familia, por haber superado todo eso y haber logrado una carrera plagada de éxitos... pero desde luego, y como ocurre con muchos otros "artistas" de nuestros días, no puedo admirarla por ser una persona que no participe en ningún tipo de "envoltorio económico": participa tanto o más del capitalismo como otros "humildes" vecinos suyos de Nueva York como Donald Trump o los "Rockefeller".

jueves, 22 de mayo de 2014

EL PRECIO DE UNA ENTRADA "SIN PRECIO"

En estos días pre-veraniegos se hace complicado no hablar un poco del tema del momento: fútbol. Tanto el Mundial de Brasil, a menos de un mes de su arranque y con España defendiendo el título, como la inédita final de la Champions League entre los dos principales equipos de la capital del Reino copan estos días los principales medios de comunicación, así como las redes sociales más comúnmente usadas. Y, cómo no, ante eventos de este calibre también parece inevitable el usual debate que surge entre los cafés y corrillos informales en lugares de trabajo o entre familiares y amigos: el precio que la gente está dispuesta a pagar por las entradas para ver un partido de fútbol.

Desde luego, se trata de un asunto que no parece dejar indiferente a nadie y sobre el que existe no poca especulación. Por ejemplo, para el caso de la final de la Champions se ha llegado a hablar de cifras entorno a los 2,000-3,000€ por entrada; para los que aún nos manejamos a la antigua usanza, hay gente dispuesta a pagar unas 420,000 "calas" por ver durante 90 minutos "22 tíos corriendo en calzoncillos detrás de un balón" (como diría mi padre). 

Dicho así, claro está, parece algo que queda totalmente fuera del entendimiento humano; y así lo ven muchas personas que, llenas de indignación, repiten una y otra vez el siguiente planteamiento: con los problemas económicos que hay en nuestro país, ¿cómo se entiende que haya gente dispuesta a gastarse ese dinero en una simple entrada para ver un partido de fútbol?

Sin embargo, según creo, este tipo de planteamiento resulta peligroso, ya que a mi modo de ver se trata de un arma de doble filo. Una gran parte de las personas que hacen este tipo de comentario están de acuerdo con la idea de que vivimos en un país regido por una economía de mercado, en la que existen (al menos de momento) una serie de servicios que son prestados públicamente (sanidad, educación, etc.) mientras que otros bienes o servicios se dejan en manos de las empresas privadas. Entre los últimos, claro está, se encuentra el fútbol, que no deja de ser un servicio de ocio dirigido al público y ofertado por empresas privadas (los equipos de fútbol y las distintas ligas a nivel nacional y europeo).

Los mercados privados se rigen en principio sin intervención gubernamental (al menos esta es la teoría) y a él acuden oferentes y demandantes para realizar transacciones de manera privada. El "juego" entre oferentes y demandantes se cierra con un precio de mercado que ambas partes acuerdan libremente. Para el caso que aquí nos compete, existen dos partes que libremente acuerdan intercambiar una entrada por 2,500€; por lo tanto, hay alguna persona que libremente entiende que se trata de un evento tan extraordinario, emocionante y único (que parece que lo es) que está dispuesto a desembolsar esa cantidad ya sea porque lleva ahorrando para ir a un momento así toda su vida, ya sea porque quiere regalársela a una persona a la que quiere, ya sea porque se trata de un niño de papá (que también los hay).

En cualquier caso: ¿cuál es la indignación? Estamos en una crisis, eso es cierto, pero en las últimas décadas nuestra sociedad ha sufrido una transformación enorme: hemos pasado en España de tener una generación que a duras penas llegaba a tener una alimentación sana a una sociedad acomodada, con tiempo y dinero que gastar. Tiempo y dinero que cada uno puede decidir libremente en que gastarlo, y ante el que estamos a veces dispuestos a pagar cantidades extraordinarias bien sea en un partido de fútbol, en un regalo para una persona especial o en unas vacaciones en algún lugar que suena exótico.


A las personas nos gusta sentirnos especiales y únicos: no hay nada de malo en ello; entonces: ¿qué hay de malo en pagar por sentirnos especiales y únicos? Desde luego, una final de la Champions ente el Real Madrid y el Atlético parece algo muy especial para mucha gente. Pero para aquellos cuyo bolsillo se nos queda escaso, siempre nos queda alguna manera de hacer especiales a las personas que nos rodean con nuestro tiempo. Y en cuanto al partido, siempre habrá alguna pantalla en algún lugar del mundo que nos haga disfrutar del buen hacer de los dos equipos mientras disfrutamos de una cerveza bien fría.

jueves, 24 de abril de 2014

INDEPENDENTISMO DE BOLSILLO

Hoy me gustaría hablar acerca de Oriol Rosell, un jugador de fútbol afincado en EE.UU. que milita en el célebre Sporting Kansas City de la MLS (Major League Soccer). Es muy posible que usted desconozca a esta persona; no se preocupe, yo tampoco sabía de quien se trataba hasta el pasado mes de diciembre cuando saltó a la "fama" gracias a unas declaraciones  mediantes las que renunciaba públicamente a la selección española en caso de ser llamado por el seleccionador Vicente del Bosque (link a la noticia). Cito textualmente sus palabras:  “Diría no a la selección española [...]. Lo primero son mis ideales, lo que pienso. Si me dijeran de ir y aceptara, yo sería el primer desilusionado”, añade el jugador".

Me parece muy loables sus convicciones así como su particular manera de saltar a la fama en España (y Cataluña) como futbolista del célebre y laureado Sporting Kansas City. Pero como aficionado, creo que yo sería el primer desilusionado si este jugador aceptase ir a la selección española: sería un muy mal indicativo de la situación de nuestro deporte estrella. En cualquier caso, esta renuncia a jugar en la selección nacional bien podríamos habérsela escuchado a otros muchos jugadores que, como la estrella de la que aquí hablamos, sienten que su país es Cataluña y su bandera es la "estelada".

Así por ejemplo, de sobra son conocidas las múltiples declaraciones de Guardiola en defensa de la independencia de Cataluña y de sus sentimientos hacia su "país". Pero nada se supo de ninguna renuncia a jugar en la selección española, con la que disputo 47 encuentros en los que se incluyen varios partidos de Mundiales y Eurocopas.

¿Hay alguna diferencia entre las ideas de Oriol Rosell y Josep Guardional? Pues posiblemente no: ambos tienen cierto ideales políticos así como ciertos sentimientos por los que creen y defienden pública y notoriamente que Cataluña es su país. Pero jugar varios partidos de un Mundial o una Eurocopa es un escaparate muy suculento para cualquier jugador, ya sea con España, Cataluña, Euskadi, EEUU o Botsuana.

Esta es la verdadera diferencia entre un jugador y el otro: el coste de oportunidad; es decir, aquello a lo que hay que renunciar cuando se opta por algo. Para Josep Guardiola el coste de oportunidad de renunciar públicamente a la selección española era muy alto: perderse Mundiales y Eurocopas en las que los grandes clubes ponen los ojos no es algo muy atractivo para un jugador de su calidad (esto último sí es subjetivo). Ahora bien, que un jugador del Sporting Kansas City de EEUU cuyas cualidades futbolísticas son desconocidas por no pocos (entre los que me incluyo) renuncie a "La Roja" no parece que sea muy complicado; en fin, supongo que todos nos merecemos nuestros minutos de gloria...


La idea de que el independentismo está respaldado más por temas de dinero que por temas de sentimientos no es algo nuevo en este blog: algo similar traté de explicar en este artículo (link) basado en algo tan sencillo como el tema de las donaciones a partidos en España versus en Cataluña. Si hay elites de poder (y por tanto de riqueza) interesadas en que haya un movimiento nacionalista basta con engrasar la máquina con un poco de dinero para generar los más variopintos sentimientos que uno se pueda imaginar. Un elemento que muchas elites catalanas han aprendido a lo largo de la historia, y con la que han conseguido atraer a masas de personas, incluyendo algunos de sus ídolos, como los futbolistas; eso sí, con permiso de su bolsillo...

Otro que tal baila...