domingo 3 de enero de 2010

ESPAÑA EN EL 2010

Como cada año, merece la pena detenernos un momento en estos intensos días de fiesta, turrón, marisco, familia, etc. para analizar, desde la fría realidad de los datos y las predicciones, que nos deparará este nuevo año recién iniciado en lo que respecta al ámbito económico.

Si bien hace un año comentábamos que el 2009 sería el año de la crisis, donde incluso nos atrevíamos a predecir una tasa de desempleo entorno al 15% (que a la postre, a resultado quedarse corta), a estas alturas parece complicado encontrar un adjetivo acertado para definir como será el 2010. Lo que parece que será casi seguro, recurriendo a una definición en negativo, es que los datos no invitan a pensar que será el año de la recuperación, contrariamente a lo que ocurrirá a muchos de nuestros principales socios europeos.


Esta situación es planteada en el ya tradicional número de fin de año “The World in 2010”, de la prestigiosa revista The Economist; según fuentes propias, se prevé que España tenga un crecimiento negativo durante el año 2010 (cifrado en torno al -0,8%), números rojos en los que seremos acompañados, dentro del marco europeo, por Irlanda, Hungría y las tres repúblicas bálticas. No es mejor el dato que se indica sobre el déficit público, donde nos situaremos en torno al 12%, quedándose la regla del pacto de estabilidad económica como un auténtico paraíso utópico.


Pero si hay un tema realmente preocupante es el relativo al desempleo en el seno de la economía española es el relativo al paro, el cual, según cita la revista económica literalmente, “se disparará durante el 2010”, síntoma a mi parecer, de una economía falta de alternativas, que observa como, mientras los muchos países tratan de aferrarse a sus industrias tradicionales o la potenciación de sectores competitivos a través del gasto público, España, ante la carencia de “su sector inmobiliario”, se mueve a golpe de improvisación, sin un claro patrón o sendero que nos pueda esbozar siquiera un cambio de rumbo hacia la mejoría.


Por último, no quería dejar de hacer mención al tan en boga tema de la presidencia europea asumida por España a través de nuestro presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero. Europa, según creo, ha aportado un toque de seriedad a nuestro país, haciendo posible, por ejemplo que, en una crisis como la actual, no hubiésemos resuelto el problema como se solía hacer antes, al estilo de una “República Bananera”: devaluando la moneda y creando inflación. Pues bien, a ese toque de seriedad externo se debe responder con otro tanto interno: estar en el tren debe suponer aportar con una maquinaria cuyo engranaje funcione, para el que se requiere un gran esfuerzo inicial, pero con el que se asegure funcionamiento a largo plazo; no basta con cachivaches experimentales que, bien funcionan hoy, bien dejan de funcionar mañana.





¡FELIZ AÑO 2010!

miércoles 23 de diciembre de 2009

¡FELIZ NAVIDAD!

Desde Córdoba, a todos los lectores habituales del blog, os deseo unas muy Felices Fiestas (siempre, en la medida en que se pueda...)

Feliz Navidad! Merry Christmas!

sábado 12 de diciembre de 2009

DEL AMOR Y SUS CONSIDERACIONES ÉTICO-ECONÓMICAS

Hace unos días pude ojear en una librería el nuevo libro de Tim Harford “Pregúntale al Economista Camuflado”, volumen que pretende ser una extensión del gran éxito de su anterior obra “El Economista Camuflado” (libro que, dicho sea de paso, se recomienda activamente leer).


Cual fue mi sorpresa que, al abrir el tomo para ojearlo, y con una clara predisposición a adquirirlo por mi parte, las primeras páginas y, por líneas generales, el capítulo primero en su integridad, trataban sobre asuntos y temas tan dispares como el trato que se debe dar a la novia si la ves poco o si se deben fingir las relaciones sexuales, entre otras cosas. A todas estas cuestiones, planteadas por lectores para que Tim Harford las resuelva desde un punto de vista económico, se limita a aplicarles un modelo de coste-beneficio, con el fin de obtener un resultado “óptimo”.


No cabe duda que el planteamiento coste-beneficio es un modelo útil para explicar muchas cuestiones que nos rodean; mi postura personal, desde hace un tiempo, viene a defenderlo como un método muy bueno en el que basar muchas de las situaciones que nos rodean. El Ser Humano, según creo, es imperfecto, y, al tomar decisiones toma un sencillo modelo en el que pondera beneficios y costes, con los cuales es capaz de declinarse por A o por B.


Ahora bien, este método no puede convertirse en algo exhaustivo: no podemos llevarlo a extremo de aplicarlo incluso a algo tan humano como el amor hacia alguien. En primer lugar, según entiendo, Tim Harford, al aplicar dicho método al asunto de qué se debe hacer con la novia si la ves poco, parte de una ética personal que, ni mucho menos es extendible al resto de personas. Por mucho que vivamos en una sociedad en el que puedan primar determinados valores, hay personas que conservan (en muchos casos a contracorriente) otros bien distintos; por lo tanto, el análisis que pueda realizar para ello queda viciado de raíz.


En segundo lugar, el amor resulta un elemento no medible: ¿cómo hablar de un coste marginal de estar enamorado? ¿Cómo cabe ponderar un sentimiento de amor? Si de verdad se ama a una persona, no puede existir coste alguno que no se quiera evitar en beneficio de la persona amada. De otra forma, no existiría verdadero amor; por lo que de ello se sigue la imposibilidad de aplicar el modelo a este asunto.


En definitiva, no comparto las escasas líneas que pude ojear del libro en cuestión; y, sin lugar a dudas (y pese a mi predisposición inicial) salí de la tienda sin el libro. Si bien la obra “El Economista Camuflado” es, desde mi punto de vista, altamente recomendable, tampoco he de esconder que, en el caso de esta nueva obra, Tim Harford me ha decepcionado notablemente.




viernes 27 de noviembre de 2009

REPLANTEMIENTOS DE LA ACTUALIDAD (un poco de todo...)

Continuando con las actividades planeadas en el seno del Club de Económicas del Colegio Mayor Belagua Torre I, la semana pasada pudimos entablar una especie de debate-coloquio sobre algunos de los temas económicos y políticos más comentados tanto en los corrillos informales de cualquier punto de encuentro social, como entre las elevadas conversaciones de las personas más notables en dichos aspectos, para lo que contamos con la presencia de Luis Ravina, antiguo decano de la Facultad de Económicas de la Universidad de Navarra, y catedrático de Economía Aplicada.


Como no podía ser de otra forma, la tertulia se inició con el viejo tema de la crisis económica mundial. De lo comentado, me gustaría destacar una de las afirmaciones que se hicieron: “Ahora, todas las medidas económicas que se están tomando son equivalentes a las decisiones políticas que podrían adoptar países en Estado de excepción”. Esta respuesta surgía a raíz del planteamiento de de algunos países, como Australia Noruega, que recientemente han decidido elevar sus tasas de interés en previsión a una posible futura explosión inflacionaria (tal y como nos argumentaba en la anterior charla Gregory, y sobre la que ya hemos hablado).


El otro gran tema que se tocó fue el replanteamiento del papel de la Unión Europea en la configuración geopolítica mundial. Sin duda, lo conversado dejó un horizonte poco claro para esta la Comunidad; prueba de ello fue la reciente e importante visita de Obama a China, en la que se observó como estos países sn los que realmente llevan las riendas del orden político a escala mundial. La conclusión a la que se llegó fue la necesidad de fortalecer la unión de los países europeos a través de sus tres lazos o puntos de encuentro comunes: la tradición de pensamiento griega, las raíces cristinas y la Revolución Francesa.


Por último, otros de los puntos comentados fue el papel de España en Europa; malas conclusiones también. A día de hoy, nuestro país no es una locomotora, una de las fuertes en la Unión. Sigue siendo un país de tipo “medio”, por decirlo de algún modo. Prueba de ello es la poca relevancia que se le da a la opinión de los políticos españoles en las cumbres, siendo franceses y alemanes los que siguen llevando, con diferencia, la voz cantante. En fin, bien parece que aprovecharías más el tiempo si se llevan una baraja, y se echan unas manos al mus.




Imagen cedida por Miguel Peñalta.

martes 17 de noviembre de 2009

NAVIDAD Y LIBRE COMPETENCIA

Desde hace más de un mes, en concreto, desde el día 12 de octubre, están colocados en el supermercado que hay junto a mi casa los turrones, polvorones, y demás postres tradicionales navideños. Y como cada año, no podía faltar el comentario de turno: ¡Cada año ponen antes las cosas propias de la Navidad!


Esto no se debe ni mucho menos a que los empresarios tengan un fuerte espíritu navideño: responde más bien a una razón puramente de competencia. La idea es la siguiente: supongamos que inicialmente todos los comercios colocan sus objetos de Navidad el día 6 de diciembre. Los consumidores, ese mismo día, acudirán a diferentes tiendas, atraídos por las ganas de realizar sus compras con tal decoración. Un determinado año, el comercio X decide poner dicha decoración el día 5 de diciembre, rompiendo toda tradición. Muchas familias, el mismo día 5 dirán: “¡vamos de compras al comercio X, que ya tiene puesto lo de Navidad!”. Comercio X verá como recibirá gran afluencia de gente el día 5, lo cual no solo incrementa las posibilidades de hacer caja, sino que además elimina clientela a la competencia.


Este mismo planteamiento se ha ido desarrollando con los años hasta que, en nuestros días, existen tiendas que, como el supermercado que está junto a mi casa, ha puesto los productos navideños el a mediados de octubre.


La única solución a este tema: regulación. La clave estaría en crear un cártel entre los comercios de cada ciudad, por el que se pacte la prohibición de incorporar mercaderías navideñas antes de una determinada fecha (al igual que se hace con otros tantos temas, como por ejemplo, el tan polémico asunto de los horarios comerciales.


Esta idea, por otra parte, abriría un interesante debate: regulación versus “Navidad a su debido tiempo”. Si los horarios comerciales son objeto de regulación de cara a proteger a los comerciantes “de barrio”, pese a que supone una gran merma en términos de eficiencia, ¿podría ser este (la Navidad) un supuesto de regulación justificable? Así, al menos, la Navidad empezaría cuando le corresponde, y no supondría (como desgraciadamente ocurre en el otro supuesto) una disminución en la eficiencia competitiva de los comercios.




jueves 5 de noviembre de 2009

LOS LÍMITES DE LA MACROECONOMÍA

Hoy me gustaría compartir unas palabras mencionadas por Robert Lucas, premio Nobel de economía en el año 1995, que me han llevado a la reflexión durante las últimas semanas:


“La macroeconomía nació como un campo distinto en la década de 1940, como parte de la respuesta intelectual a la Gran Depresión. El término se refiere al cuerpo de conocimientos y experiencia que esperábamos evitara la repetición de ese desastre económico”. Macroeconomic Priorities, American Economic Review, Marzo de 2003.


(os dejo aquí el link al artículo original, en inglés)


Este texto, tal y como se indica, fue escrito en el año 2003, época en la que la mayoría de países desarrollados gozaban de esplendor económico; solo 6 años y medio más tarde, una crisis económica hunde multitud de estos países, que, lejos de la prosperidad, muestran elevadas tasas de desempleo, deflación, incertidumbre, cierres de empresas por doquier, etc. ¿Dónde está ese cuerpo de conocimientos que conseguiría evitar la repetición de un desastre económico?


Creo que esta reflexión debería servir como cura de humildad a todos aquellos macroeconomistas que pretendían hacer de un campo que estudia el comportamiento del comportamiento económico de las personas en su conjunto (de forma agregada) en una ciencia exacta e infalible.


Ciertamente, a partir de la segunda mitad del siglo pasado, la rama de la macroeconomía empezó a desarrollarse a una velocidad vertiginosa, llegándose al punto de que los ciclos económicos eras cosas del pasado o, como expuso R. Lucas, no sería posible una nueva depresión. Claramente, esto no es así.


Dos son las conclusiones que me gustaría compartir. En primer lugar, la macroeconomía es una rama de suma importancia dentro de la ciencia económica, y gracias a la cual son posibles, entre otras cosas, realizar políticas económicas en uno u otro sentido, conocer como evitar males como la inflación, comprender la importancia de la una balanza de pagos equilibrada, etc. En definitiva, desarrollar una serie de principios básicos y necesarios que han de concurrir como base del un estado de bienestar que aspira a crecer; lo que desde luego creo que no puede aspirar es a controlar mediante un puñado de ecuaciones el comportamiento exacto de toda un Estado, dando conclusiones tajantes.


Y en segundo lugar, y como ya he citado en tantas otras ocasiones, que la economía es una ciencia joven (muy joven), en clara fase de crecimiento, desarrollo, y, lo que es importante, en una etapa aprendizaje. Resultaría demasiado arrogante creer que con un puñado de años hayan bastado para llegar a comprender todo un complejo campo de conocimiento como lo es el de la ciencia económica.




martes 27 de octubre de 2009

¿HIPERINFLACIÓN O DEFLACIÓN?

Continuando con las actividades del Club de Económicas de Torre I, la semana pasada pudimos contar con la presencia de L. Gregory, director de la división de auditoría a empresas públicas de Deloitte en Nueva York. Avalado por su enorme experiencia en el campo de la Economía, las Finanzas y el Derecho de las corporaciones, el invitado nos dibujo el panorama actual al que se están enfrentando los bancos de inversión, y su más que incierto futuro.


Su punto de vista de la crisis, más inclinado hacia una visión negativa, la culminó con la siguiente afirmación que, al menos a mi, me dejo un tanto intranquilo: a las economías modernas (de entre las que destacó EEUU, Reino Unido y España) les esperan bien hiperinflación, bien espiral deflacionaria.


Aunque aparentemente parecen contradictorias, no debemos olvidar (tal y como señaló el propio Gregory) que todas estas inyecciones de liquidez que se están introduciendo en los países desarrollados con el fin de estimular explotará en el futuro, disparando la tasa de inflación a niveles desastrosos. Esto, efectivamente, ocurrirá en aquellos países que consigan desplegar de la crisis; sin embargo, el otro escenario posible se entiende si consideramos que, pese a las inyecciones de liquidez, no se estimulen ni el consumo ni la inversión, con lo que la deflación que ya hoy estamos notando (por ejemplo, España ha situado en los últimos meses en una tasa del -1% del IPC) se acreciente, derivando en una crisis “a la japonesa”.


En definitiva, parece que el horizonte económico es todavía incierto, al menos, según nuestro experto; una cosa más añado: el que nos introdujo a Gregory nos comentó que, hace ya algunos años, cuando le conoció, le predijo que, tal y como estaban las cosas, era más que probable que explotase una aun incipiente burbuja inmobiliaria que se estaba generando en muchos países desarrollados. Así ha sido. Lo próximo, ¿hiperinflación o deflación? Como me decía un asistente: ¿no se cuál de los dos es peor?


Imagen cedida por Miguel Peñalta